En su primer día de trabajo, un nuevo empleado inicia sesión y encuentra abiertos el correo electrónico y los archivos compartidos, mientras que la base de datos financiera sigue bloqueada. Alguien decidió qué puertas podía abrir ese acceso. En muchas grandes empresas, esa decisión puede pasar por el software de SailPoint. Este controla qué empleados, máquinas y agentes de IA, es decir, programas que actúan por sí solos, pueden acceder a qué sistemas y datos. También conserva los registros que demuestran a los auditores que se cumplieron las normas. Los clientes pagan por él cuotas recurrentes, principalmente por utilizar Identity Security Cloud, un servicio que funciona a través de internet.
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