Quien llena el depósito de un coche en Estados Unidos puede estar repostando un combustible que ha pasado por una refinería de Phillips 66. La compañía compra crudo, lo transforma en gasolina y otros combustibles y los vende, en parte a través de una red de puntos de venta con su marca. La mayoría de sus clientes son estadounidenses. También recoge, procesa y transporta líquidos de gas natural (líquidos que se separan del gas natural una vez extraído del pozo). Los combustibles representan la mayor parte de lo que vende, y es en el refino donde se gana o se pierde el beneficio.
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