Si compra una botella de Coca-Cola en una tienda de barrio, lo más probable es que la bebida no la haya fabricado Coca-Cola. La compañía es propietaria de las marcas y de las recetas. Unos socios independientes, los embotelladores, se encargan de buena parte del trabajo más pesado: fabrican, envasan y distribuyen las bebidas terminadas a tiendas y restaurantes. Coca-Cola obtiene la mayor parte de su beneficio vendiéndoles concentrado (la base aromatizada de una bebida). La mayoría de sus ventas procede de fuera de Estados Unidos.
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