Una receta dispensada en una farmacia es el final de una larga cadena, y Bristol-Myers Squibb trabaja en su origen. Descubre, fabrica y vende medicamentos de prescripción, sobre todo en Estados Unidos, y casi todos sus ingresos proceden de esas ventas. Su producto más conocido es Eliquis, un comprimido anticoagulante que reduce el riesgo de ictus en pacientes con un ritmo cardíaco irregular. Mientras dura la protección de su patente, un medicamento no tiene ninguna copia idéntica más barata.
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