Los concesionarios son los clientes que pagan. La mayoría financia el precio de compra con un prestamista, con el vehículo como garantía, de modo que Winnebago cobra cuando una unidad llega a la exposición del concesionario, mucho antes de que una familia la compre. Además, se compromete ante esos prestamistas a que, si un concesionario incumple, normalmente recomprará las unidades embargadas por el importe aún pendiente, durante un periodo limitado tras la financiación. Los RV remolcables, caravanas arrastradas por otro vehículo, siguen siendo la mayor fuente de beneficios, aunque las autocaravanas generan ya más ventas. Lo que queda depende de los volúmenes de las plantas, de la composición entre modelos más caros y más baratos, de los descuentos y de los gastos generales, es decir, los costes de funcionamiento no vinculados a la fabricación de cada unidad. Los gastos generales absorben la mayor parte del beneficio que queda tras los costes de fabricación, por lo que pequeñas variaciones de volumen o de precio mueven mucho los resultados.