Desde el punto de vista económico, Tesla Inc es un fabricante que gana dinero vendiendo y arrendando sus propios vehículos y sistemas de energía; la producción y los servicios que presta a sus clientes sostienen el negocio. Un cliente que compra un vehículo eléctrico para desplazarse generalmente lo compra directamente a Tesla, y esa transacción genera ingresos por ventas de automoción.
El arrendamiento permite al cliente usar el vehículo. Tesla registra los pagos de estos arrendamientos por separado como ingresos por arrendamiento de automoción.
Usar el vehículo también puede implicar otro pago distinto: una sesión de Supercharging permite recargar el vehículo para circular y aporta a los ingresos de servicios y otros. Esa categoría reúne ingresos por servicios con ventas de productos, incluidos vehículos usados, y no representa solo las tarifas de carga.
Estas transacciones no demuestran que quien compra un vehículo adquiera después otro servicio de Tesla.
Para los clientes de energía, el producto proporciona generación o almacenamiento de electricidad. Tesla obtiene ingresos de la venta y el arrendamiento de productos, de acuerdos de financiación y de servicios relacionados dentro del segmento de generación y almacenamiento de energía. Las ventas de créditos regulatorios de automoción y de incentivos de generación de energía son mecanismos adicionales, distintos de los pagos de los clientes por el equipo o por su uso.
Tesla describe la reducción de los costes de fabricación como un esfuerzo por bajar los costes de propiedad de sus clientes. Esa descripción de la oferta, por sí sola, no demuestra que se hayan logrado ahorros ni rendimientos de su desarrollo de IA.