Cuando una unidad militar estadounidense necesita defender sus redes frente a hackers, o una agencia de inteligencia requiere tecnología para una misión sensible, el trabajo puede realizarlo un contratista como Booz Allen Hamilton. Tras los atentados del 11 de septiembre, la compañía se adentró en el ámbito de la seguridad nacional, desde las ciberoperaciones hasta la ayuda a las tropas para contrarrestar las bombas de carretera. En 2008 escindió su división comercial global como negocio independiente para centrarse en el sector público. Hoy obtiene sus ingresos principalmente facturando a las agencias las horas de su propio personal cualificado.
Cargando la página…